martes, 20 de noviembre de 2018

El paraíso


EL PARAÍSO

En una ocasión preguntaron en la radio, ¿qué es para usted El Paraíso? Me puse a pensar.
Para mí El Paraíso debería ser un lugar físico en el que nunca hiciera mucho frío o mucho calor, una temperatura ideal, que tuviera plantas y flores de varios tipos. Un lugar en el que puedes aplacar el hambre y la sed, donde puedes asearte y dormir y disfrutar de los placeres de leer un libro y ver una película. Un lugar para perder el tiempo y hacer lo que quieras realmente.
Un lugar en el que celebrar tu cumpleaños y estar con tus amigos todo el tiempo que quieras, debe ser un sitio en el que puedas sentirte cómodo.
Un lugar al que volver después de un duro día de trabajo. Un lugar en el que las peores noticias no te hacen tanto daño, un sitio en el que te sientas a salvo, que sea como un refugio, al que solamente puede entrar quien tú quieras, ya lo tengo pensé, El Paraíso para mí es mi casa.
Y ahora yo me pregunto, ¿qué es el paraíso para una persona que viene  en patera?, que decide arriesgar lo único que tiene que es su vida, y que cuando llega aquí no tiene nada.
¿Qué será para ellos El Paraíso?

Cris

lunes, 12 de noviembre de 2018

El ramo de flores


El ramo de flores

Un ramo de flores puede significar muchas cosas.

En un día de boda, la novia lleva su ramo de flores, en el aeropuerto se regalan ramos de flores como signo de bienvenida, por un cumpleaños también regalamos flores, al final de una gran actuación, en el teatro, a la actriz o a  la bailarina principal les obsequian con un bonito ramo de flores, y se llevan ramos de flores al cementerio.

Pero el ramo de flores que a mí más me llama la atención y al que va dirigido este relato es al ramo de flores que vemos en la carretera prendido en una valla o sujeto a un árbol o puesto en una curva peligrosa.
Es un ramo de flores anónimo, dirigido a una persona que probablemente ya no exista, porque ese ramo de flores indica que en ese punto ocurrió algún accidente de tráfico y murió alguien que aún no debía morir así,  tan rápido, en un instante y ese ramo de flores nos lo recuerda.
Ese ramo de flores además de recordar a alguien es como una advertencia a los conductores y a todos los que pasan por allí.

A veces están las flores frescas, coloridas y bonitas y piensas que las han traído hace poco y la herida aún sigue abierta, el vacío que dejó la persona aún sigue muy hondo.
Otras veces  te das cuenta que las flores son cambiadas cada mes más o menos y que alguien se ocupa de no olvidar.
Otras veces el ramo esta ya marchito, puede indicar que se va curando esa herida tan grande.
Este relato va dirigido a todas esas personas que dejan un ramo de flores junto a una carretera.
Cris


sábado, 3 de noviembre de 2018

Eso del uno de noviembre



Eso del uno de noviembre


Cuando nacemos, toda la  vida la tenemos ante nosotros y la muerte nos acompaña siempre.

Ya de niños se nos muere nuestra mascota, pero nos cuentan que está en el reino de los animales con lo cual nos hacen pensar que está bien y es algo bueno, también es para quedarnos más tranquilos.

Cuando somos adolescentes y jóvenes nos creemos inmortales hasta que llega el día trágico en que se nos “muere el móvil “, entonces pasamos unos días de verdadera angustia hasta que nos compramos uno nuevo y volvemos a tener vida social y a pertenecer al mundo.

Cuando después de un tiempo lleno de luz y calor, viene una tarde desapacible con frío y viento, anunciando el invierno, pensamos que ya murió el verano.

Cuando cambiamos el armario y sacamos ropa del año anterior que se nos quedó pequeña o ya no se lleva, la tiramos a la basura y pensamos;  “ya murió la chaqueta roja que tanto me gustaba” y te pones otra cosa añorándola durante unos días.

La palabra muerte está vedada en una sociedad dedicada a la vida.
Siempre se mueren los demás.

Ya lo dijo Epicuro, gran filósofo griego:
La muerte es una quimera, porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.
Cris

jueves, 25 de octubre de 2018

La sangre y la tinta


La sangre y la tinta

Escuchar a un escritor es una buena manera de aprender cosas que nada tienen que ver con la escritura, cosas de historia, de naturaleza, relaciones sociales, amistad, amor, odio.

Pero en una ocasión, en la presentación de un libro, el escritor comentó que su libro no iba de nada, sólo de las cosas de la vida.

Me pareció muy interesante, luego explicó  una creencia que él tiene y es; que la sangre del escritor está conectada con la pluma fuente que utiliza para escribir.

La sensación es tan poderosa que de todo su ser fluye la sangre a través de la mano que mueve la pluma y ahí se van plasmando los sentimientos y las cosas de la vida.
Me pareció una creencia muy sencilla, muy natural que yo no podría haber expresado mejor, pero sus palabras decían todo lo que yo sentía.

Por  algo él es el escritor y yo una aficionada.
Cris

martes, 16 de octubre de 2018

Pequeños placeres


Pequeños placeres

No todo el mundo es consciente de los pequeños placeres que se pueden disfrutar.
Cada persona tiene  sus gustos y costumbres, pero; ¿quién no encuentra placentero, llegar a casa y quitarse los zapatos después de un largo día?
Cuando en invierno sale un poquito el sol y quedarte ahí,  para  disfrutarlo.
Pararse frente  a un árbol, observar su majestuosidad  y fijarse en el baile que hacen las hojas  e imaginarte una música.
Quedarte cinco minutos más en la cama una fría mañana.
Salir en verano a caminar muy pronto, cuando aun no hace mucho calor.
Las noches de fiestas y baile.
Caminar bajo la lluvia.
Saborear un bombón con los ojos cerrados.
Jugar con los más pequeños.
Nadar en el agua fría.
Estrenar algo de ropa nueva.
Leer, oler y manosear un libro, disfrutando de cada página.
Estar de sobremesa hablando con la gente que aprecias, solamente por el puro placer de estar con ellos.
A veces hay que pararse y  pensar lo  que verdaderamente nos va a dar ese pequeño placer diario que seguro nos merecemos. 
Cris

lunes, 8 de octubre de 2018

En el metro



En el metro

La despertó el sonido del despertador. Inmediatamente se dio cuenta de que aquel timbrazo la sacaba de un sueño muy real, quiso apagar el reloj para saborear su sueño, tanteando sin mirar notó que el reloj cayó al suelo, un poco enfadada puso los pies en las frías baldosas y recogió el reloj que aún sonaba estridente.

Fue a la cocina y descubrió que no había café, calculó un momento y pensó que sería buena idea poner la cafetera al fuego y  mientras se daría una ducha rápida. El agua estaba tan calentita que se demoró un poco más de la cuenta, de tal manera que, cuando fue a la cocina el café había hervido y se había salido dejando un reguero oscuro a través del mueble blanco y un charco en el suelo al que miró muy enfadada. Ahora tenía que recogerlo.

Con el ánimo ofuscado fue a vestirse, buscó una camiseta que no encontró por ningún sitio, desistió y se puso una blusa que no le apetecía en absoluto. Ya preparada se dispuso a bajar al portal, el ascensor tardaba demasiado, decidió bajar por las escaleras. Caminando hacia el metro, un perro que pasó por su lado comenzó a ladrar fuertemente, provocándole un pequeño susto y pensó ¿qué más me puede pasar hoy?
Pero el destino le tenía reservada una cosa más.

Al momento de cerrarse las puertas del vagón, empezó  a sonar la música, una canción muy conocida que a ella le gustaba especialmente, llevando el ritmo con los pies y tarareando  se bajó del metro mucho más contenta de lo que había entrado.
Sonriendo pensó que la música puede hacer que un mal día cambie por completo.
Cris


domingo, 7 de octubre de 2018

Días difíciles


Días difíciles


Cuando la mente no va acorde con el cuerpo.
El cuerpo no tiene energía para moverse, pero la mente va más allá de lo imaginable. O en cambio la mente está perezosa y no deja que el cuerpo se mueva.
Tienes pereza hasta para quitarte el pijama, con lo cual decides estar todo el día con él puesto
Sin lavarte, sin peinarte, hasta  se te olvida cuántas horas llevas con el pijama puesto.

Cuando el ánimo desaparece y te abandona. ¿Qué haces con el cuerpo?
Cuando la mente te juega malas pasadas y no comprendes lo que te pasa, sólo sientes que quieres estar sola, sin ver a nadie y sin que nadie te vea, porque estás sin peinar, pero es como más a gusto estás. Cuando la gente más cercana a ti, debería hacer que te sientas mejor y por el contrario te ignora, porque creen que ya se te pasará.  Y cuando te dicen algo, sueltas un bufido porque no quieres que nadie te mire ni te vea y menos que te dirijan la palabra porque eso supone el esfuerzo de contestar, aunque después de un tiempo ya  ni contesto.
Cuando pones la radio a todas horas para no escuchar las voces de tu cabeza que no te dejan estar tranquila. Lo que cuenta la radio no te interesa en absoluto pero hace que lleves la mañana más fácil pues dejas de pensar en tantas tonterías. Los pensamientos inútiles hacen que estés cansada físicamente.
Todo esto es más duro cuando has sido una persona optimista, alegre, sonriente y te ves en el espejo y no pareces tú. No puedes parar de pensar en lo que te está pasando y cómo has cambiado.
Cuando salir a la calle simplemente te hacía feliz, ahora pasan los días y no sales y si tienes que salir a algo, vas mirando al suelo y rápidamente para volver a tu refugio y no ver a nadie y por supuesto que nadie te vea con esa cara.
Quieres que todo vuelva a ser como antes, pero sabes claramente que nada podrá volver a ser como antes porque tú has cambiado.
Es otra etapa de la vida, pero mucho más difícil de superar.
Cuando ves el sol a través de la ventana y recuerdas lo que el sol significaba para ti antes de todo este proceso que está acabando contigo.
El sol era la alegría y al entrar por la ventana te hacía bailar, ahora estás cabizbaja y ni siquiera lo aprecias, pero te trae buenos recuerdos.


Clave de Sol


jueves, 27 de septiembre de 2018

Biografía


Biografía

Nací en Madrid  una fría  tarde de invierno, a los cuatro días de edad me llevaron al pueblo, envuelta en toquillas y mantas.
Me cuentan que espantaba las moscas que se le posaban a una vecina muy mayor, que no podía moverse, yo debía ser muy pequeña pues me llamaba “lo chico”.
Me gustaba corretear entre las sabanas que mi abuela lavaba con esmero y tendía a la mitad, podía oler al añil azulado, que en mi imaginación parecía corretear por el cielo.
La vida en el pueblo era tranquila, con mucha nieve, A veces era tanta la nieve caída durante la noche que las carreteras para venir a Madrid se bloqueaban.
Oía, desde mi cama calentita, decir a mi padre:
_ No puedo ir a trabajar, estamos incomunicados.
Entonces me levantaba de un salto y ese día era fiesta, pues me iba con mi padre a jugar con la nieve.
Me gustaba mucho jugar con los chicos a las chapas, a las canicas, a la peonza, que la bailaba muy bien por cierto.
Las muñecas, bueno está mal que yo lo diga, pero las muñecas las rompía, para gran disgusto de mi hermana.
Tenía ya ocho años cuando nos vinimos a vivir a Madrid, a una buhardilla en la Plaza Mayor, aunque desde nuestras ventanas sólo se veía el cielo. Según cuenta mi madre yo era como un animalillo enjaulado. Pues pasé de corretear por el pueblo a subir casi doscientos escalones para meterme en la buhardilla.
Fué en esa época en la que me aficioné a los libros, pues enfermaba muy a menudo y mi madre me compraba libros, así leí “Miguel el travieso”, “Celia”, y otros muchos que me ayudaban a pasar las tardes en la cama. En los momentos de más fiebre era yo ese niño travieso y de pronto me convertía en Celia.
Aquella época la recuerdo muy feliz, pues me gustaba muchísimo ir con mi padre a la Puerta del Sol, al Paseo del Prado, a la Gran Vía. Íbamos de visita a Tetuán a ver a mi tía. Ir en el metro era una aventura.
Así transcurrió mi infancia.
La adolescencia la viví a Alcorcón, mis padres, por fin, fueron propietarios de un piso con ascensor.
En Alcorcón vivo desde entonces, mi amor por los libros no me abandona, el entusiasmo por aprender siempre cosas nuevas me mantiene alerta y despierta. La situación política, en este momento, me apasiona.   La vida me complace en múltiples cosas. Soy afortunada con lo que tengo.
Me gusta mucho, cuando voy al pueblo, hablar con mis primas de las muchas aventuras que pasamos allí. Recordar, reírnos y disfrutar.
Cris

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Cómo se dibuja a una niña

Homenaje a Gloria Fuertes


Cómo se dibuja a un niño

Para dibujar un niño
Hay que hacerlo con cariño.
Pintarle mucho flequillo,
-que esté comiendo un barquillo-;

Muchas pecas en la cara
Que se note que es un pillo;
-pillo rima con flequillo
Y quiere decir travieso-;

Continuemos con el dibujo:
Redonda cara de queso.

Como es un niño de moda
Bebe jarabe con soda.
Lleva pantalón vaquero
Con un hermoso agujero;
Camiseta americana
Y una gorrita de pana.

Las botas de futbolista
-porque chutando es artista-;

Se ríe continuamente,
Porque es muy inteligente.
Debajo del brazo un cuento
Por eso está tan contento.

Para dibujar un niño
Hay que hacerlo con cariño.

Gloria Fuertes

Cómo se dibuja a una niña

Para dibujar una niña
Hay que estar comiendo piña.

Pintarle trenzas
Porque no hay que tener vergüenza,
Ojos grandes, labios rosas
Ni débil, ni sosa, ni diosa.
La carita delicada
Pero no muy cuidada.

Como es una niña de mundo
Siempre piensa muy profundo.

Lleva pantalones
Para desarrollar sus pasiones
Una camiseta sencilla
Porque es una niña muy pilla
Nada en la cabeza
Pues le gustaría ser jueza
En los pies un zapato cómodo
Para no tener que curarse con yodo.

Siempre sonriendo
Porque no le importa su atuendo
Con un libro
Siempre encuentra el equilibrio.

Para dibujar una persona
Hay que hacerlo con juicio y sin sorna.

Cristina García



domingo, 23 de septiembre de 2018

El Otoño



El Otoño

El otoño es una explosión de colorido.
Las hayas se ponen rojizas, los álamos van del verde al amarillo para luego pasar al marrón en contraste con los pinos verdes.
En los atardeceres se pone el sol  naranja y el cielo adquiere unas tonalidades difíciles de describir. Cuando amenaza lluvia, gris.
El aire fresco y tranquilo pasa entre las hojas bailarinas y se puede escuchar un siseo, que a mí me parece una música agradable y placentera.
Hay un aroma en el ambiente a jara, tomillo y mandarinas.
Dar un paseo entre las hojas recién caídas, cuando aún crujen, es una sensación que evoca mi niñez. No me puedo resistir a pisarlas, aún hoy, aunque la madurez se haya instalado en mi.
Cris


miércoles, 19 de septiembre de 2018

Autonomía y Heteronomía


AUTONOMÍA Y HETERONOMÍA


Para  los que piensan que Don Quijote no está loco sino que es una forma de ver la vida, he encontrado este relato que  quizá defina a este personaje de Cervantes.
Si me siento impulsado a decir la verdad por miedo al castigo, o ayudar a un amigo para no perderlo, o a cumplir una promesa por miedo a que alguien se entere y piense mal de mí, estoy haciendo lo que debo. Sin  embargo, cuando los motivos para actuar son el miedo, el egoísmo o la conveniencia, realmente no soy libre. Actúo condicionado por el fin que persigo: evitar el castigo, no estar solo o que todos piensen que soy buena persona. Mi moral es así heterónoma, es decir, sus normas de actuación dependen de criterios externos.
En cambio, cuando digo la verdad, o ayudo a un amigo, o cumplo mis promesas porque tengo el íntimo convencimiento de que es lo que debo hacer, me doy cuenta de que nadie más que yo mismo me obliga a actuar así. Cuando no importan ni los posibles castigos, ni los intereses personales, ni lo que piensen de mí, actúo con absoluta autonomía; lo que cuenta es la convicción de que cumplir con mi deber supone respetar la dignidad de las demás personas y la mía propia.

Este texto lo encontré en un libro de texto de Filosofía. 
Cris