miércoles, 29 de mayo de 2019

Cuando conocí el odio


CUANDO CONOCí  EL ODIO

Al odio lo conocí un martes a primera hora de la mañana, metido en un cuerpo  mirándome con ojos acusadores y el dedo índice apuntándome amenazante.
Hasta entonces había vivido rodeada de amor, amistad, alegría y buenas sensaciones.
Cuando te topas con el odio, así de esta manera, te quedas tocada y pensando.  Piensas que esa persona quiere controlar todo, que tiene mal encare, mal mirar, amargura, mucha amargura y tanto odio dentro que le sale por los ojos acusadores y por el dedo índice amenazador, un querer siempre fastidiar la fiesta, en realidad son personas toxicas y realmente no es recomendable tenerlas cerca porque además me roban mi energía positiva que llevo dentro.
Después de haber conocido el odio me vuelvo a mi mundo lleno de amor y positivismo amistad y saber disfrutar de las pequeñas cosas.
Cada cual en su mundo, intentaré que el mío este muy lejos del suyo, aunque el odio me quiera contaminar.
No lo permitiré.

CRIS

martes, 30 de abril de 2019

Diálogos y gladiolos



DIALOGOS Y GLADIOLOS

Estaban un poco distanciados, hablaban poco y hacían pocas cosas juntos. Aún se querían y habían sabido darse el espacio que cada uno necesitaba, después de toda una vida juntos.
Cuando trabajaban, Ella se quedaba en la ciudad a comer con las compañeras y al cine, en alguna otra ocasión a pasear por la ciudad, que tenía una luz especial, él de reunión en reunión  lograba tener un rato y quedaba en el gimnasio con algún amigo.
Lo que siempre hacían juntos era la cena, frugal pero siempre juntos.
Él, de vez en cuando, llevaba a casa  unos gladiolos que ella agradecía porque le gustaban las flores y los gladiolos en especial, por su forma de espiga, por su altura y sus flores vistosas.
Se preguntó si no sería el momento de cambiar de vida, desde la jubilación su situación había cambiado.
Ahora preparan la cena juntos, adornan el salón con los gladiolos de distintos colores y se disponen a dialogar sobre los cambios que vendrían a partir de ahora.
¿Su vida será diferente?


miércoles, 10 de abril de 2019

Busco Casa


BUSCO CASA
Busco casa para encontrarme conmigo.
Busco casa con jardín y un árbol que me enseñe a vivir en soledad.
Con salón sin televisión, con un único sillón donde extender mis proyectos futuros.
Una cocina donde poner a remojo mis sentimientos, cocinar a fuego lento mis problemas y alimentar mis recuerdos.
Con baño y una bañera donde meterme y olvidarme del mundo  y sus habitantes corruptos, que tenga un espejo grande en el que me vea bien para darle un toque de color a mis pálidas mejillas.
Busco casa que tenga una habitación con un gran ventanal por el que pueda ver el gran árbol del jardín y una cama desde la que pueda descansar mi cuerpo cansado.
Busco una casa-refugio sin contacto con el exterior, para calmar todo el dolor que producen las guerras lejanas, el hambre en los niños, los ahogados en el mar.
Cris

miércoles, 27 de marzo de 2019

El vigilante


El vigilante
La vida de Mario había cambiado, vigilaba a su hijo en exceso y no lo podía evitar.
Su vigilancia no tenía limites; vigilaba la ropa que se ponía, lo que  comía, las conversaciones telefónicas con los amigos de su hijo, se dijo a si mismo que esto tenía que cambiar, sabía que podía hacer muchas cosas por él, también sabía que si su hijo se enteraba, se disgustaría.
Habían sido dos años muy duros, de continuo aprendizaje para ambos, padre e hijo estaban más unidos ahora.
Cuando Mario había tomado la decisión de bajar un poco la guardia, su hijo recibió una llamada para desempeñar un nuevo puesto de trabajo. Su hijo estaba radiante, muy contento y alegre. El trabajo le entusiasmaba, lo único malo es que cada mañana debería coger el metro, pero allí estaba Mario dispuesto a madrugar con él y vigilar como  entraba en el metro esperaba el tren, contaba las estaciones, se bajaba, salía a la calle llena de gente y barreras y coches, y por fin subir las escaleras de un edificio moderno.
Mario se dijo que le vigilaría durante una semana y después  confiaría en él, pero su hijo al tercer día le dijo que no hacía falta que fuera, él ya había aprendido, que le dejara intentarlo solo.
Mario pregunto cómo sabía que lo acompañaba en silencio, su hijo le respondió que su olor a colonia y el arrastrar levemente los pies le delataban.
Desde que tuvo el accidente hace ya dos años que le dejo ciego, se habían acentuado sus otros instintos el oído y el olfato.

Cris

sábado, 9 de marzo de 2019

Sentimientos




Sentimientos

Tristeza profunda.
Pena infinita.
Ausencia de alegría.
María se sienta en la mesa de la cocina, es su sitio favorito de la casa, pues está más alta que en una silla y puede ver un trozo de cielo a través de la ventana y clava su mirada en el azul de ese cielo que la anima a abrazarse a si misma, encoge las rodillas y las rodea con sus brazos y se hace pequeñita y se dedica un tiempo a analizar los sentimientos que la asaltan de pronto esa mañana.
Descubre que la tristeza y la pena no vienen para quedarse, vienen acompañados de un saber certero de que no van a durar siempre, apretando fuertemente sus rodillas, sonríe, pero no es una sonrisa abierta, sino una mueca, una sonrisa triste. Con estos sentimientos hunde un poco más su cabeza entre los hombros y lo que más le duele es la ausencia de alegría.
Mira a su alrededor y mira ese cielo que la anima a levantarse  de la mesa, que es su sitio favorito de la casa, y se siente sola y la soledad llena la casa, Se anima a vivir un día que espera sea diferente.
Cris

viernes, 25 de enero de 2019

Libros que he leído en 2018

Os animo a leer y a poner vuestros comentarios

Niebla de Miguel de Unamuno
El fuego invisible de Javier Sierra
Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez
El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde
La mujer loca de Juan José Millás
El albergue de las mujeres tristes de Marcela Serrano
Luces de Bohemia de Valle Inclán
Qué nadie duerma de Juan Jose Millas
La perla de John Steinbeck
El paraíso en la otra esquina de Mario Vargas Llosa
Un amor de Alejandro Palomas
El asesinato de Sócrates de Marcos Chicot
La vida negociable de Luis Landero
La biblioteca de los libros rechazados de David Foenkinos
La sustancia del mal de Luca D´Andrea
El asesinato de Pitágoras de Marcos Chicot
El balcón en invierno de Luis Landero
De ratones y hombres de John Steinbeck
La flaqueza del bolchevique de Lorenzo Silva
Un mundo feliz de Aldous Huxley
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas (Edición adaptada para niños)

La sonrisa

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La Sonrisa

Lo primero que vio en esa cara agradable fue la sonrisa, sincera, divertida y alegre. La observó durante un rato prudente. Al hablar gesticulaba y su cara expresiva se movía alegremente junto con las manos un poco nerviosas.
Mantenía una conversación amena con otra muchacha muy parecida a ella, mismo corte de pelo, similar edad, ambas llevaban ropa cómoda y zapato bajo pero la sonrisa era completamente diferente.
Por alguna razón ella se volvió y le dedicó la más bonita de sus sonrisas.
Fue a esa fiesta sin ganas pero ahora no se arrepentía en absoluto.
Intentó no parecer un psicópata de tanto mirarla y se alejó a por una bebida, pensó en como iniciar una conversación con ella, no la conocía de nada. Algo intentaría, pero no sabía qué.
Escogió una copa de vino y al darse la vuelta para volver a buscarla con la mirada, ella estaba justo detrás y tendiéndole la mano a modo de saludo le dijo:
-         Hola, me llamo Lucia.
A lo que él le contestó
-         Qué nunca se borre la sonrisa de tu cara.

Cris

miércoles, 16 de enero de 2019

Al amanecer


Al amanecer

Al amanecer se descubren cosas nuevas.
María había salido a cenar con su grupo de amigos, sin prisa,  para contarse sus cosas. Algunos amigos después de una sobremesa larga se fueron a sus casas alegando multitud de cosas, María y otros amigos se fueron a un lugar a tomar unas copas y a bailar un rato, la música era buena y se les pasó el tiempo rápido, Así que, cuando salieron, fuera amanecía.
A  María le hizo gracia el contraste, la mayoría de la gente con la que se cruzaba iba con prisa al trabajo, en cambio ella, iba para su cama con toda la tranquilidad que su cuerpo le permitía.
La sorprendió el juego de colores del amanecer y se dio cuenta que la gente no miraba a un cielo que por el Oeste era noche cerrada y por el Este clareaba, despuntando los primeros rayos de sol.  
María descubrió que se sentía sola, había estado muy bien con sus amigos pero en casa no la esperaba nadie. Se paró en una marquesina a ver bien ese cielo que le hacía sentirse rara. Se dio cuenta que la gente iba cabizbaja, mirando la pantalla del móvil y perdiéndose el increíble espectáculo que había sobre sus cabezas. Una pena, pensó, pues para ella las pequeñas cosas eran las más divertidas y fácil de disfrutar.
Ese amanecer María descubrió lo que debía cambiar en su vida.
Cris