domingo, 16 de febrero de 2020

El Paseo



El paseo

Vivo rodeada de parques a las afueras de la ciudad, Mi camino hasta llegar al centro va desde los parques hasta el bullicio de la calle principal.
Salgo de casa y tengo una callecita pequeña sin comercios y casi sin gente al final de esta calle hay una carretera bastante ancha, la cual tiene mucho tráfico y autobuses. Después voy por una calle ligeramente cuesta arriba que no tiene nada destacable pero cuando llego a la esquina ya me encuentro con un gran parque lleno de árboles, fuentes y zonas para niños. Por mi camino veo solo una parte del parque, pero sé que es mucho más grande, pues no veo el otro lado. 
Cuando el parque acaba viene otra carretera con menos tráfico y esa esquina hay una zona ajardinada con palmeras y abetos donde anidan las cotorras y pases a la hora que pases siempre hay una algarabía tremenda. Esta calle tiene tiendas y una cuesta muy pronunciada, justo cuando llegas arriba del todo hay un puesto itinerante, en invierno es una churrería y en verano un puesto de venta de melones y sandías, justo ahí hay una rotonda con una gran fuente donde celebran que su equipo de fútbol ha ganado alguna copa, y tras esta rotonda viene la calle principal con tiendas, gente que sale a pasear, los niños de la mano de sus padres se paran a mirar el escaparate de la tienda de chuches; un poco más allá la castañera se alterna con los helados, es una calle con mucha vida.
Al final de esta calle, que por ella transcurren manifestaciones, la cabalgata de los Reyes, el desfile de Carnaval, procesiones, está el ayuntamiento con una plaza en la que juegan los niños al salir  de un cole cercano, 
Y cuando hago este paseo sin prisas suelo terminar en la biblioteca donde pierdo la noción del tiempo.
Clave de Sol


martes, 11 de febrero de 2020

La Rendija


LA RENDIJA

Pedro descubrió la rendija por curiosidad, como descubren los niños el mundo, jugando.

Le gustaba jugar con su camión en el rellano de la escalera, mama le dejaba, no había problema.

La puerta de al lado no cerraba bien y se colaba un rayo de luz a través de una pequeña rendija, pudo su curiosidad y miró, lo que vio era muy normal, una mesa sin nada y sin nadie.

Descubrió que mirar a través de la rendija le gustaba mucho, solo se veía una mesa pero él imaginaba muchas cosas.

En los días siguientes Pedro miraba siempre que podía.
Un día vio como una muchacha preparaba una tarta y luego la decoraba con florecillas de azúcar. Otro día vio a un hombre colocar papeles en diferentes montones, primero los leía deprisa y después los clasificaba y se le ponía cara de enfado. Vio a una mujer escribir con una sonrisa en la cara durante un buen rato, incluso intuyó mirando a través de la rendija como la mujer trazaba algo que parecía un corazón.

En los días siguientes vio hacer muchas cosas sobre aquella mesa.

Un día estaba tan concentrado en su juego que de repente oyó un golpe fuerte, se asustó y fue a mirar por la rendija, y vio cómo un hombre grande y fuerte tenía entre su gran mano y su poderoso brazo y  la mesa a otro hombre cogido por el cuello, éste no podía moverse.
 Sus ojos se encontraron.

 Pedro se asustó, aunque sabía que no podían verle, se fue retirando de la rendija poco a poco, contuvo la respiración un instante hasta llegar a su casa e intentó olvidar lo que había visto, tenía la certeza que había visto un muerto por primera vez en su vida.
Clave De Sol


viernes, 31 de enero de 2020

La Habitación


LA HABITACIÓN
Vivía en esa habitación desde hacía unos meses, en un piso compartido con gente desconocida, algunas habitaciones estaban ocupadas por parejas y otras con personas solas como él.
Desde hace un tiempo la habitación era su refugio, pues allí tenía todos sus libros y todas sus cosas, en un rincón pudo poner una nevera pequeña, así que, siempre había algo fresquito a mano y algo de fruta.
La habitación es pequeña pero tiene un gran ventanal a bastante altura, le gusta asomarse y ver la actividad de la calle que es mucha pues hay varias tiendas muy cercanas. La cama es pequeña, pero suficiente para poder descansar, la mesilla es muy antigua, es un mueble feo. Tiene un escritorio  lleno de papeles y el ordenador siempre dispuesto para trabajar.
Últimamente había notado que se le perdían las cosas para luego aparecer días más tarde en otro lugar, al principio pensó que tenía mucho despiste e intentó concentrarse en donde dejaba sus cosas. Pensó que algún compañero podía entrar cuando él no estuviera pero después desechó este pensamiento.  Esa mañana se sentó en la cama y se puso a mirar por el gran ventanal tanto rato que llegó tarde al trabajo. Un  día la puerta se abrió, así de repente, dando un brusco golpe contra la pared, sin corriente de aire aparentemente.
Decidió que hablaría con los vecinos pues quería saber quién había sido el inquilino anterior.
Esta habitación lo tenía como hipnotizado.
Todos los vecinos y comerciantes de la zona le dijeron lo mismo, que iba a cumplirse un año desde que el anterior inquilino se lanzase al vacio por el gran ventanal. Esa noche no pudo dormir, intranquilo como estaba, abrió los ojos y la puerta se abrió un poquito lo justo para pensar en marcharse pronto , no podía estar más tiempo en esa habitación, pero se sentó en la cama y se puso a mirar por el gran ventanal hasta que amaneció y tomó su decisión.
Clave de Sol

jueves, 23 de enero de 2020

EL VIAJE DESEADO


EL VIAJE DESEADO

María había viajado lejos para encontrarse con su familia.
En los años sesenta, la familia se rompió, estaban muy unidos, unos decidieron ir a buscar trabajo y una vida mejor en un país lejano y la otra parte de la familia se quedó en la ciudad en la que crecieron. Las dos partes de la familia intentaban sobrevivir.
Al principio mandaban y recibían cartas contando sus sueños, su ilusión en el trabajo nuevo. Hubo un tiempo que las cartas fueron una felicitación por Navidad y después cesaron, aunque desde aquí se seguían enviando cartas no obtenían ninguna respuesta.
Hasta que pasados más de cuarenta años la tecnología pudo poner a la familia de nuevo en contacto. A través del ordenador es como se reconocieron las primas que tenían el recuerdo de cuando eran niñas y ya no tenían nada que ver a las mujeres que eran ahora. Y volvieron las promesas de viaje de allí para acá y al contrario. Y así estaba María echa un flan pues ella era la que había elegido ir a encontrarse con sus primas y los hijos de estas e incluso sus nietos que aun eran niños pequeños.
Con el corazón encogido pues aparte de la ilusión y las ganas de conocer a sus primas se juntaba el cansancio de  un largo viaje, y la promesa que un día le hiciera a su padre.
Al principio hubo muchos besos y abrazos fuertes y largos como queriendo palpar a toda la familia lejana,  mas tarde instaladas en la casa de una de ellas , tras una pequeña cena, comenzaron a hablar y a contarse las penas, pues el haber viajado tan lejano había tenido sus cosas buenas y malas, porque cuando pasa algo malo al estar alejado de la familia parece el problema mayor.
Si, los trabajos habían sido buenos, el gobierno de turno les proporcionó una vivienda modesta, pero estaba la complicación del idioma y el sentimiento de que no perteneces a ese lugar.
Mas abrazos y mas besos hubo en la despedida y promesas de que ellas vendrían aquí, a la ciudad que las vio crecer, pero de esto hace ya dos años y las conversaciones a través del ordenador cada vez son menores, aunque María se trajo una foto con todos y cada vez que la mira, sonríe pues ella cumplió su sueño y su promesa.
Clave de Sol


lunes, 13 de enero de 2020

Libros leídos en 2019

22 libros leídos durante el año 2019


Reina Roja  de     Juan Gómez-Jurado
Los herederos de la tierra  de     Ildefonso Falcones
El tambor de hojalata  de     Günter Grass
La leyenda del ladrón  de     Juan Gomez-Jurado
El rey recibe  de        Eduardo Mendoza
Los besos en el pan   de    Almudena Grandes
El maestro del Prado  de    Javier Sierra
Cicatriz  de        Juan Gómez-Jurado
Antonia   de      Nieves Concostrina
Adiós a la armas  de      Ernest Hemingway
No mires debajo de la cama  de     Juan Jose Millás
El paciente   de      Juan Gómez-Jurado
El bosque sabe tu nombre   de    Alaitz Leceaga
Contrato con Dios   de      Juan Gómez-Jurado
El dia que se perdió la cordura   de    Javier Castillo
Mujeres que compran flores  de     Vanessa Montfort
Las hijas del capitán   de    Maria Dueñas
Los asquerosos   de      Santiago Lorenzo
Loba Negra  de       Juan Gómez-Jurado
Ética para Amador   de      Fernando Savater
La muerte del comendador (Libro 1) Haruki Murakami
La muerte del comendador (Libro 2) Haruki Murakami.