Fin del otoño
Agua de otoño, lluvia de noviembre, la sopa se ha quedado fría.
Desde la ventana se puede ver el mar, agitado, furioso.
Oye un murmullo intenso, repetido, como un mantra.
No puede pensar.
La lluvia golpea el tejado con fuerza, encoge los hombros, un perro mojado ladra con enfado.
No puede estar más en esa casa, el murmullo se hace insoportable, continuo, aburrido, vehemente.
Las escaleras son un reto. El reloj de arena marca su tiempo.
Las flores de plástico nunca se marchitan y dan toda su belleza gratuitamente sin pedir agua, mimos ni nada a cambio.
De pronto mira, enfoca, ahora puede pensar, el mar es una lámina de plata, tranquilo, sosegado.
El murmullo intenso y repetido como un mantra, se ha disipado.
Puede ver sus libros, su compañía más fiel, están ahí, al alcance de su mano.
Ha pasado algo mas de una año y la vuelta del otoño será distinta, en otra casa, con otra lluvia.
Cris