Para los que piensan
que Don Quijote no está loco sino que es una forma de ver la vida, he
encontrado este relato que quizá defina
a este personaje de Cervantes.
Si me siento impulsado a decir la verdad por miedo al
castigo, o ayudar a un amigo para no perderlo, o a cumplir una promesa por
miedo a que alguien se entere y piense mal de mí, estoy haciendo lo que debo.
Sin embargo, cuando los motivos para
actuar son el miedo, el egoísmo o la conveniencia, realmente no soy libre. Actúo
condicionado por el fin que persigo: evitar el castigo, no estar solo o que
todos piensen que soy buena persona. Mi moral es así heterónoma, es decir, sus normas de actuación dependen de criterios
externos.
En cambio, cuando digo la verdad, o ayudo a un amigo, o
cumplo mis promesas porque tengo el íntimo convencimiento de que es lo que debo
hacer, me doy cuenta de que nadie más que yo mismo me obliga a actuar así.
Cuando no importan ni los posibles castigos, ni los intereses personales, ni lo
que piensen de mí, actúo con absoluta autonomía;
lo que cuenta es la convicción de que cumplir con mi deber supone respetar la
dignidad de las demás personas y la mía propia.
Este texto lo encontré en un libro de texto de Filosofía.
Este texto lo encontré en un libro de texto de Filosofía.
Cris

Está muy bien
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